Thursday, January 01, 2015
Día 1
Sunday, May 30, 2010
Control obrero ¿discurso seductor o pasmo ideológico?
El control obrero que vende Hugo Chávez no quiere parecerse al pasado, así confiesa. Quienes lo promueven escurren la historia con la misma lógica del socialismo del siglo XXI: “inventando”, y mientras tanto la palabra sindicato desaparece del diccionario gubernamental
Los presidentes “transitorios” de las empresas básicas deberán instrumentar la gestión de los trabajadores para la conformación de nueva estructura, que parte del Plan Guayana Socialista 2009-2019 y se consolida con la legislación de los consejos de fábrica.
La comisión presidencial, las mesas de trabajo y los equipos de coordinación en la industria del hierro, acero y aluminio dibujan el esqueleto de lo que, según el documento de debate “consejos de fábrica y control obrero de la producción”, son los órganos de gestión interna de este modelo que será obligatorio tanto para empresas públicas y privadas, confirmó recientemente el diputado oficialista Oswaldo Vera a El Universal.
El presidente Hugo Chávez ha dicho que los consejos de fábrica no son una copia al carbón de la experiencia rusa, “estamos inventando, esto es un invento”, dijo en cadena el 15 de mayo desde Ciudad Guayana.
“No estamos hablando de copiar otras experiencias, uno de los errores de
Pero ha sido el propio “líder de la revolución” quien manifestó severas críticas a la autonomía sindical y quien insiste en la conformación de un solo brazo: partido-trabajadores-Gobierno, alineación que también se criticó en la llamada “cuarta república”.
“Los sindicatos no quieren tener nada que ver con el partido, ni con el gobierno, quieren ser autónomos; es una especie de chantaje” dijo el 24 de marzo de 2007, en el 1er Encuentro hacia
Estas consideraciones contradicen una condición “imprescindible” para la realización socialista, como lo es que el movimiento obrero “adquiera autonomía para realizar su propia bitácora y tomar sus decisiones tácticas y estratégicas sin interferencia del partido o del gobierno”, señala Carlos Domínguez en el documento del Colectivo de Trabajadores Antonio José de Sucre, titulado “Jornadas sobre control obrero”.
El mismo planteamiento conserva el documento “Consejos de fábrica y control obrero de la producción”, en el que participó Jorge Giordani. “El consejo de fábrica no es, ni debe ser por ningún respecto, un apéndice del Estado ni del Partido Revolucionario, sino la genuina representación de los trabajadores en la lucha por el poder político, para a partir de allí edificar un Estado obrero”.
De allí que se señala que la decisión o no de asumir el reto del control obrero “no corresponde a grupo o individualidad, por más importante que pueda ser, sino a los propios trabajadores afianzados en su conciencia”.
El escrito explica que la subordinación de los consejos al “binomio partido-Estado” debe evitarse para no recaer en el “socialismo real”, pero invita a no perder de vista una adecuada relación entre el consejo, el partido y el estado revolucionario “en el caso de que actúen en la práctica realmente como tales”.
Este espacio de transición -que algunos dirigentes han calificado como una “oportunidad”- podría encontrar serias desviaciones si el modelo de alineación política con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), avanza más de lo que hasta ahora.
Brazos inseparables
La condición “imprescindible” se contradice con el propio dogma que intenta implantar el presidente Chávez, quien ha dictado línea al movimiento sindical y a los trabajadores, considerando que estos últimos no han adquirido la “conciencia socialista”.
Hasta el control obrero ha sido una orden del Jefe de Estado. “Control obrero, así yo lo quiero y así tiene que ser”, recetó en la antesala a su discurso del 1 de mayo de 2010.
Este espacio para lo que -teóricamente- sería la superación histórica del capital tendría como principal detractor la propia política de Estado. En el caso de Guayana las empresas han sido subordinadas a políticas económicas que no han sido discutidas ni públicamente divulgadas.
Casos como el de la industria del aluminio en donde se “hipotecó” la producción suscribiendo contratos con empresas transnacionales, y recientes acuerdos con el Fondo Chino Venezolano, del cual los trabajadores participaron para su administración, pero no para la discusión de las condiciones de pago.
El Gobierno -haciendo uso del Estado- ha privilegiado las importaciones antes que al desarrollo de la cadena “aguas abajo”, evadiendo a las pequeñas empresas productoras de refractarios, vagones, de los casos más denunciados.
Cuando en cadena nacional del 15 de mayo, desde CVG Alcasa, los trabajadores gritaron “fuera Glencore”, el tema también fue evadido por el primer mandatario.
Diseño de la transición
Quienes están detrás del diseño de la estructura socialista están organizados en una comisión presidencial, conformada por aspirantes a dirigentes o ex sindicalistas que actualmente forman parte del buró pesado del PSUV.
Siendo esta estructura -teóricamente- la “expresión organizada más representativa del poder autónomo de los trabajadores en su lucha por las reivindicaciones socio-económicas inmediatas, por alcanzar el control obrero de la producción y en última instancia, por la revolución socialista”, es de esperar que en algún momento estas decisiones sean sometidas a la democracia de los trabajadores.
Sobre todo considerando que las funciones esbozadas en el papel de trabajo de
Thursday, April 15, 2010
Caso Transporte Camila
En 2006 una de las 300 contratistas que hacen vida en Sidor, Transporte Camila, presentó irregularidades en su funcionamiento según las denuncias de sus trabajadores. Juan Valor, quien para la época era secretario de prensa y propaganda de Sutiss, entró en el caso junto a Joel Hernández y Leonel Grisett, este último como delegado de prevención y miembro de la comisión paritaria de Sutiss.
De acuerdo al relato de Grisett en aquellos días de agosto efectuaron procedimientos considerados rutinarios: la inspección de los pailoders y las condiciones de trabajo, en vista de que los trabajadores de la empresa venían denunciando consecuentemente atropellos en sus condiciones de trabajo.
“Encontramos problemas socioeconómicos y de área. No contaban con técnicos de seguridad ni equipos de protección, el patrono pretendía que compraran sus equipos, nos encontramos con pailoder con problemas en el problema de freno, falla de iluminación, problemas hidráulicos, sin cabinas presurizadas tratándose de áreas con mucha polución y a razón de eso se hace una reunión”.
Grisett cuenta que los equipos fueron resguardados mientras el Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales (Inpsasel) procedía a hacer la inspección, lo que constituyó obligatoriamente cinco días de paralización.
De hecho, estas unidades fueron trasladadas desde planta de pellas hasta el área de transporte, en la espera de que Inpsasel iniciara el procedimiento.
Un día antes de que el instituto hiciera lo previsto, la noche de ese domingo el Tribunal Cuarto de Control con orden del juez privó de libertad a uno de los trabajadores de Transporte Camila y en las horas sucesivas capturaron a los tres dirigentes sindicales de Sutiss y a otros 11 trabajadores de la empresa contratista.
Al día siguiente los dirigentes sindicales estaban tras las rejas por orden del Ministerio Público con 12 cargos, los cuales fueron reducidos progresivamente a cuatro: violación a la zona de seguridad, apropiación indebida calificada, obstaculización al ejercicio del derecho laboral y hacerse justicia por sus propias manos.
Hasta la fecha se ha diferido el juicio en cuatro ocasiones, y durante estos cuatro años sometidos a régimen de presentación. Esta situación ha tenido consecuencias nefastas no sólo en la vida familiar de los imputados, sino secuelas evidentes en el mundo laboral.
Sunday, November 25, 2007
Silencio
La olla de presión está prendida, y las caraotas listas. El aire acondicionado bate sus abanicos y produce ese silencio acartonado de las habitaciones con frío. Huele a frijol y a tocineta. La radio no está sintonizada, se escucha lejana pero con suficiente presencia los vicios de la publicidad. La televisión está prendida todo el día, pasea por los canales, realiza zapping casi por inercia, y es una feria de discursos, un bazar de política. El Bob Esponja en el nuevo capítulo. El rey de las Playboy en su casa lujosa. Dudamel homenajeado en el 8. Los consejos de los gorditos en el canal 4. El mundo en alerta y que termina en Globovisión. Ya casi no hay silencio, decía mi tío. Y de verdad, el silencio está muriendo.
Wednesday, October 17, 2007
Tuesday, April 17, 2007
Wednesday, April 11, 2007
Estaban acorralados en los cuarteles de Guayana. Otros, sirviendo té en Mercal, vigilando en Guaiparo y Uyapar, cuidando las esquinas, meditando bajo las matas de mango - ¿Quién es mi Dios? -.
Al pito – alarma roja que excita – todos, cual amaestrados caninos arman filas con ojos saltones. Capucha, pistolita y muchas bombitas en la cintura. La mañana, se vislumbra divertida, los soldaditos de Cuartel de Core 8 se dirigen hacia Alta Vista. Y aunque lejos está, llegan pronto. Tan pronto, que toman a los viejitos, pensionados y enfermos ocupacionales por sorpresa. Una barrera a la derecha, otra a la izquierda, norte, sur, flanco cuadrado al perímetro de
11 de Abril
Canto a los hijos en marcha
Andrés Eloy Blanco
Madre, si me matan,
que no venga el hombre de las sillas negras;
que no vengan todos a pasar la noche
rumiando pesares, mientras tú me lloras;
que no esté la sala con los cuatro cirios
y yo en una urna, mirando hacia arriba;
que no estén las mesas llenas de remedios,
que no esté el pañuelo cubriéndome el rostro,
que no venga el mozo con la tarjetera,
ni cuelguen las flores de los candelabros
ni estén mis hermanas llorando en la sala,
ni estés tú sentada, con tu ropa nueva.
Madre, si me matan,
que no venga el hombre de las sillas negras.
Lléname la casa de hombres y mujeres
que cuenten el último amor de su vida;
que ardan en la sala flores impetuosas,
que en dos grandes copas quemen melaleuca,
que toquen violines el sueño de Schumann;
los frascos rebosen de vino y perfumes;
que me miren todos, que se digan todos
que tengo una cara de soldado muerto.
Lléname la casa
de flores regadas, como en una selva.
Déjame en tu cuarto, cerca de tu cama;
con mis cuatro hermanas, hagamos consejo;
tenme de la mano, tenme de los labios,
como aquella noche de mi padre muerto,
y al cabo, dormidos iremos quedando,
uno con su muerte y otros con su sueño.
Madre, si me matan,
que no venga el coche para los entierros,
con sus dos caballos gordos y pesados,
como de levita, como del Gobierno.
Que si traen caballos, traigan dos potrillos
finos de cabeza, delgados de remos,
que vayan saltando con claros relinchos,
como si apostaran cuál llega primero.
Que parezca, madre,
que voy a salirme de la caja negra
y a saltar al lomo del mejor caballo
y a volverme al fuego.
Madre, si me matan,
que no venga el coche para los entierros.
Madre, si me matan,
y muero en los bosques o en mitad del llano,
pide a los soldados que te den tu muerto;
que los labradores y las labradoras
y tú y mis hermanas, derramando flores,
hasta un pueblo manso se lleven mi cuerpo;
que con unos juncos hagan angarillas,
que pongan mastranto y hojas y cayenas
y que así me lleven hasta un cementerio
con cerca de alambres y de enredaderas.
Y cuando pasen los años,
tráeme a mi pedazo, junto al padre muerto
y allí, que me pongan donde a ti te pongan,
en tu misma fosa y a tu lado izquierdo.
Madre, si me matan,
pide a los soldados que te den tu muerto.
Madre, si me matan, no me entierres todo,
de la herida abierta sácame una gota,
de la honda melena sácame una trenza;
cuando tengas frío, quémate en mi brasa.
Cuando no respires, suelta mi tormenta.
Madre, si me matan, no me entierres todo.
Madre, si me matan,
ábreme la herida, ciérrame los ojos
y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo
y esa pobre mano por la que me matan,
pónmela en la herida por la que me muero.
Llora en un pañuelo que no tenga encajes;
ponme tu pañuelo
bajo la cabeza, triste todavía
por la despedida del último sueño,
bajo la cabeza como casa sola,
densa de un perfume de inquilino muerto.
Si vienen mujeres, diles, sin sollozos
—¡Si hablara, qué lindas cosas te diría!
Ábreme la herida, ciérrame los ojos...
Y una palabra: JUSTICIA
escriban sobre la tumba.
Y un domingo, con sol afuera,
venga la Madre y las Hermanas
y sonrían a la hermosa tumba
con nardos, violetas y helechos de agua
y hombres y mujeres del pueblo cercano
que digan mi nombre como de su casa
y alcen a los cielos canto de victoria,
Madre, si me matan.
Falto yo
Escribo retazos por todas partes, en uno, dos, tres cuadernos en todos falto yo el fuego de siempre, este largo suspiro que no...
-
Escribo retazos por todas partes, en uno, dos, tres cuadernos en todos falto yo el fuego de siempre, este largo suspiro que no...
-
Me arde el pecho. Sonrío tocando tus labios que son blandos como los míos, un puente a parajes olvidados un receso...





