Friday, September 01, 2006

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Huelo el tsunami, las palabras cortas, los dolores de cabeza, el auxilio. Supongo soy más perceptiva al aire, que hoy soy más animal con su naturaleza. Hay un gran movimiento bajo esta piel, de células en explosión, de desvaríos a distancia, de paranoias oxidadas y de cambios, como la piel que se muda. En el centro estoy aterrada, como en la baranda que sujeta la represa, de frente al Orinoco caudaloso, irremediable. Estoy cultivada en estas tierras, grandes inmensas seguras, con la cosecha de ahora y tanta soberbia en los labios. Nos hace falta rodar las lenguas, soltar las fieras, hacernos salvajes en direcciones contrarias, en selvas distintas. Conocer al enemigo, y ojalá, regresar con cuero en vano. Felices, porque el pasado no mintió. Pero es verdad, en esta ciudad nada es seguro.

3 comments:

  1. qué bello!, gracias :)

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  2. uf, hermoso

    Un beso

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  3. Tierras seguras...
    y nosotros tan débiles
    tan otros cuando observas la represa desbordada ante los pies
    Somos tan pequeños ante el macizo que sostiene el universo
    Aún así esa ciudad no es segura
    porque allí habitamos...en cuerpo.

    Me encanto ese escrito.

    Saludos.

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