Friday, June 29, 2018

Ciertos deseos

Malecón de San Félix, estado Bolívar



He venido aquí desde otras latitudes y mi libertad parece que nace en el espacio entre la palma de tus manos y mis caderas. En mi cuerpo de plastilina,  en la estrechez de tus brazos haciéndome cuna, en la yema de tus dedos en el borde de mi cintura.
Pero he venido sola a encontrarme por estas guaridas y llegamos acá al término de una noche sin iluminación. Me pierdo tantas veces en estos labios, o los otros, en verme siendo feliz a un son cubano, sintiendo tu mirada, sintiéndote a ti o a cualquiera mirándome con avidez infinita, trayendo a ti mi cabello o derrochando cada deseo de este cuerpo extraño.
 He pensado que eres varios, que no eres tú sino el retrato de alguien con quien no me encuentro por alguna razón. No lo sé. Este texto lo escrito a pedazos. Como una confesión y luego he querido que sea como una carta de despedida, de esas despedidas que tantas veces nos hemos prometido. En el borde este abismo, como te he escrito tantas veces, quizás no seas tú. Quizá sea esta mezcla de escasas libertades, de sobrevivencia infinita, de terror con el que lidiamos a diario de que le ocurra a alguno de los nuestros las miles de probabilidades que son posibles en este país… nuestro país.
Estoy en mi propio exilio. Una especie de destierro que he querido transitar para ordenar mis pasiones, y esa forma oscura de que terminemos siendo, lamiéndonos los dedos en esa calle oscura de vuelta a casa.
Y aquí, donde he decidido guarecerme, asaltan otras pasiones y el deseo enorme de abrirme en ti.

Tiembla


Me reencontré con dos aguas

Tiembla a veces como 
la luna salta en el agua... 
Revienta el sol, 
dame una sombra. 
Quédate a cuerpo entero 
en este encuentro.

Friday, May 25, 2018

Una forma callada

"El pueblo tiene hambre".


Te veo maltratarme en el espejo.
Has dado vueltas alrededor del teatro, torturándome. Y hoy me ha dado por recordarte. Lo hago ahora que camino pendiente abajo hacia Plaza Venezuela.  Unos muchachos comen basura y el perro de ese señor barbudo, de bastón, está echado justo en ese lugar de la acera que me cuesta esquivar. Voy pensando en ti y en el maltrato en ese espejo. Voy sonriendo frenéticamente porque estos días han sido malditos y me cuesta asimilarlo todo. Las cuentas, las miles de transacciones que se requieren para vivir, el silencio en el metro, los cuerpos tristes y también la extravagancia de la ignorancia. Pero yo voy pensando en ti, en tu sonrisa malévola, en tu desprendimiento, y en esa obstinada forma de dejarme una y otra vez.  Yo en realidad tiemblo y sonrió para disimular que estoy ansiosa, que tengo miedo, que te quiero cerca, y que tengo miles de argumentos para justificar que este momento no debería ser. Pero estás en el espejo de una habitación barata en el corazón de un suburbio al que nunca pensamos venir. Hace tiempo que no nos vemos y has aparecido hoy, en este día funesto de fin de año en el que el precipicio se ve tan nítido o ¿tú lo has acercado como una excusa?
Vivo en Venezuela y eso es decir bastante en 2017.
Quizá por eso me ha dado por recordarte, porque hoy necesito del cinismo de ese espejo, de tu verticalidad venida a menos, de tu arma enfurecida y de tus tactos finales. Hoy que todo parece absorberme preciso de ese aliento fugitivo y de la destreza de tus manos que seguro no volveré a ver.
Nos ha dado vértigo otras veces antes que decidieras desaparecer. Yo imagino (con frecuencia) que te veo de lejos, como otras veces, y se me alborota la vista, el estómago. No es un inusitado encuentro, es la forma callada de extrañar la libertad.

Monday, January 01, 2018

Voy

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No me siento absuelta, ni definitiva. Cada día ha sido como un tropel de asuntos pendientes atornillándome, como aquellos días previos al viaje. He querido hundirme mil veces porque ha sido la cara más visible de mis miedos, como asumo se sienten quienes asisten a escuchar lo que pensaron serían sus minutos finales. 
Y los tengo, a los miedos, dos o tres, multiplicados y muchas veces diluidos entre decenas de listas en una agenda que nunca cumplo.
Quisiera definir mejor estos viajes, pero no lo sé. Es una mañana de esas en la que amanece más temprano y he escrito esto por partes, fragmentariamente como – parece – hacen sido mis últimos 17 meses. Podría llenar páginas enteras como un collage . Es una de esas mañanas en las que amanece con flojera. El sol apenas calienta llegado al mediodía en este sur.  
La mañana es una resaca de ideas sueltas sobre el presente. También sobre el futuro que aparece como flotando sin conectarse. Es la embriaguez del 5 de enero, otro cinco de enero que simula un final. 

Enero 2017

Saturday, April 15, 2017

Este jardín y sus mariposas

Una flor amarilla
Me arde el pecho.
Sonrío
           tocando tus labios
que son blandos como los míos,
un puente a parajes olvidados
un receso.
Y quiero juntarte
 con los ojos
 con las manos
Arrollarte en cada suspiro,
                                           en cada mueca alegre e involuntaria.
Arropar el deseo con incandescencia, trepar tu cuello,
perforar tus ojos…
                             que parecen míos.

(Silencio. Yo respondo)

Enmudecerme al borde de tus parpados,
resbalarme en tu lengua, 
así...
        cliché.
Perpetuar el sobresalto
y  recuperarme cuando pase el aguacero.

¿Te he dicho que hay periplos en tu garganta?
Ungida
Paciente y funesta.
Parece un precipicio de cosas
que no me atrevo a nombrar.
Que no me recupere,
                                 dices.
No me guardo
ni se guardan
                     en el vendaval
este jardín y sus mariposas.

Friday, April 14, 2017

Extravío

Caracas, en la vía
Persiste el extravío de estos labios.
Mi búsqueda infecunda tiene afiladas roturas.
Esquivo el filo, miro este pasillo
Vidrios rotos, muchos, se cuadran al acecho
No te nombro
y en otras aguas, menos caudalosas
tu sombra aparece pero no nubla
¿A quién busco? ¿En qué me convierto?
En un mensaje titilante de madrugada, en una excusa, una concesión que caduca en este país emancipado. 

Thursday, April 13, 2017

Tendrá que ser así

Caracas, vista hacia La Previsora

Sinuosos tiempos, estaciones, caminos que nos tocan,
propicios para el heroísmo más completo
o para guardarnos como cautelosos erizos.
Tempranamente fuimos aventados
al margen de las cosas más simples y necesarias,
clavados con alambradas alrededor de nuestra sangre
y candados en la boca para oscurecernos.

No tenía remedio
la vida atada a lo melancólico.

Terribles días.

Pero recoge las páginas
donde los enamorados escriben cortando con navajas,
revisa los libros,
busca en las grandes piedras talladas y en los manuscritos del mar,
desde Gutenberg hasta las dos declaraciones de La Habana
busca, acumula, reúne, clasifica,
sal a la calle con balanza y metro, pesa y mide
blanco y negro, amor y olvido, agua y fuego,
filo geográfico y campana celeste.

Al final todo más claro.
Bañamos nuestra cabalgadura sólo una vez en aguas del mismo río.
Camina a paso de monte y hasta amigo del viento
que llevará los pesares al sitio de tu arrebato.
Que los solitarios no te enfaden, pero resuélvete en multitud.
Habla lo necesario con la gente sencilla
y a su lado vive con ardor.

A los soberbios embóscalos, tírales por mampuesto.

Sin nada tienes llénate de coraje y pelea hasta el final.

No te amargues.

Agarra a la amargura por los cuernos y rómpele la nuca
y si la muerte te señala, sigue cantando
y en el primer bar que te encuentres pide un trago de viejo ron
y bébete la mirada de la novia y bébete su risa
y la proximidad de su cadencia y el saludo de su cabellera.

Bébete la vida.

No hay que dejar que el camello de la tristeza
pase por el ojo de nuestros corazones.

Victor Valera Mora

Saturday, March 18, 2017

Al partir


Sobre esos preludios

El agua cae  por una tubería rota y simula una llovizna. Golpea en el suelo de una azotea, y el sonido retumba entre estos cuatro edificios. Toda la noche creí que llovía, que apenas era una llovizna de esta despedida de octubre. Buscaba una simbología para cerrar ciclos, no me son fáciles pero una vez que he puesto el punto no hay giro que valga.
Era, hasta hace poco, motivo para sentirme orgullosa.
Mas pasan los días y no termino de afinar este ciclo. Lo que podría ser, las coincidencias que he repasado una y otra vez sobre este ciclo me entusiasman y me agotan.
No me arrepiento de nada. Lo he dicho cantidad de veces, no sé si para persuadirme de que más vale el riesgo que la duda. Pero hoy, en esta noche ficticia de lluvia, hubiese preferido otro riesgo. No es poca cosa.

Tuesday, February 28, 2017

Un mes

Llueve. No sé si es propio de los finales de febrero, pero llueve y me parece extraño. He estado leyendo desordenadamente, como siempre y he logrado terminar una historia entrañable. C y yo hemos tomado un libro para atraer el sueño. Pienso en este comienzo de marzo: sus oportunidades y el hilo narrativo que no encuentro.

Son menos los miedos a los que me enfrento que hace un año cuando hice este mismo viaje, con otros propósitos,  y pensé que quizá este era el lugar adecuado para despejarme. Aquí estoy, un año después, caminando por las mismas calles donde me atreví - en esta última serie de atrevimientos que me permito- a encontrarme con otros y despojar mis dudas en otros encantos.

En este brevario me he enfocado en un proyecto, una idea y la visualización de algunos roles. He comenzado a disfrutar la cocina con los dos sartenes, una olla, la incertidumbre sobre la llegada del agua y la compañía de una estación de radio. Mezclo ají, cebolla y ajo, y esos olores me trasladan a un pasaje de la cocina que busco,  mi propia sazón y eso es, como diría M, alegórico.

Me exploro de distintas maneras. No me privo. Lloro menos y parezco más relajada con lo que se espera y en el fondo, aunque no tengo todo lo que quisiera, me siento en el ritmo correcto, aún con sus histerias mensuales y los ahora, cada vez más breves, temores de perder. He comenzado yoga, otro libro cuyo título – oh, sorpresa – es sobre el amor, y también sobre la manera de relacionarnos con otros.

Las materias pendientes son muchas, pero este es el saldo de un mes que parecen muchos. Hace unos 28 días apenas podía dormir. Me paré tantas veces a contemplarte mientras dormías, pensando que quizá aquella manera de verte podría transformarse, ahora sí, en este lapso. Entonces pensaba que era una especie de despedida, en muchos sentidos, en todas sus formas, y ojalá de una etapa que no deja de llamarse nostalgia.

No lo sé. Aún no sé qué es esta lluvia en este preludio de marzo. 

Monday, November 28, 2016

Después de la lluvia

Vamos a apagarnos hasta que se vuelva infinito
Hasta que la lluvia halle su lugar y nos remueva los escombros
Vamos a apagarnos hasta que se muera tu encanto
Antes que caiga el puente y te robe la herencia
Antes que de tanto escándalo me transforme en el silencio después de la lluvia.
Abril, 2016.

Saturday, November 05, 2016

Sobre el olvido


Dice Alberto Salcedo Ramos:

"Quien presume de haber olvidado a alguien, no ha olvidado. Olvidar es lo contrario: desterrar sin darse cuenta. El olvido es incompatible con el alarde". 

Friday, May 20, 2016

En un suspiro

Estamos en una cuenta regresiva que aspiro sea fecunda. Cada milímetro de esta distancia es un esfuerzo, y en ella pongo toneladas de palabrería para no decir lo evidente.  Y en esa distancia procuro dormir, mecerme en un cojín de recuerdos, congelar cada memoria y quedarme allí hasta que despierte… hasta que despertemos. 
No hay fecha para despertar y el tiempo transcurre espeso en esta sequía de abril. Me desespera cada día sin la aprehensión de tus brazos largos, sin tu sonrisa serena y tus ojos pequeños y redondos. 
En este lapso también procuro encontrarme sin ti. Prescindir de tus dedos y ahogarme en ese caudal de dudas que te hacen silente. Estoy en una cuenta represiva que simula una marcha al infinito, y tu nombre es un auxilio de cosas buenas: como que me tienes y te hundes en mí en un suspiro.  

Tuesday, November 17, 2015

Y conté el sueño en voz baja

Lo había soñado unos meses atrás. Amanecía. La madrugada era pegajosa,  fría y nos separaba una mesa de plástico barata blanca. Estábamos cansados, en la intemperie y en el fondo sonaba apenas una cortina musical a la que ya casi nadie prestaba atención.  
Hacía unas horas que lo que aparentábamos había muerto y solo quedaban restos en la sinceridad de la madrugada. Era una fiesta acabada que nadie se atrevía a terminar.
No estábamos juntos siquiera. Pensábamos, incluso, en otras personas, en el mar de dudas que nos asaltaban una década después o un período suficientemente largo como para que decenas de historias nos hubiesen arrastrado, como para haber hecho familia en ese huracán, pero allí estábamos. Coincidentes, como antes, agotados en la madrugada de una parranda que todos se negaban a terminar.
La conversación era infructuosa y cada detalle de ella parecía a esas alturas irrelevante. Nos separaba esa mesa blanca, un kilo de prejuicios y un silencio espeso, pesado como una toalla mojada y confuso en ese rápido recuento de episodios que siempre callamos.  Entonces nos alzamos levemente, con la parsimonia de un descubrimiento incipiente, colocamos los codos en la mesa y nos inclinamos hasta completarnos en un beso.
Era un reencuentro tardío que sonaba a por fin, a una vida de espera, a un puerto seguro, a final de camino, a revelación en la constancia y en lo sucesivo, también, a un coro de Handel. Todo lo que había sido hasta entonces parecía nublado, como si este episodio breve se llamara felicidad.

Entonces desperté. Escribí par de mensajes y conté el sueño en voz baja


La voluble tempestad de los corazones tórridos


Pedro Enrique Rodríguez en El silencioso vuelo de los peces.  
"Ver volar flores, flores de papel, diminutos confetis de colores. Confundir entre ellas los resultados más inquietantes de los exámenes de laboratorio. Las sentencias de divorcio. Las citaciones. Las facturas. No era una mala idea, después de todo. De pronto, algún impulso podría hacer sentir las ganas de dejarse caer.  Caer sobre flores plásticas una y otra vez. Con los brazos abiertos".
La voluble tempestad de los corazones tórridos


Sunday, November 15, 2015

Y cuando vea que vienen las sombras...

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Nombrar

Estoy repleta de ti
somos cóncavos.
Nos enlazamos enseguida, 
el mismo llanto
la absurda claridad de unos días
se ahoga en tu cuello.
Detesto las palabras cuando me toca
nombrar… nombrarte, 
definirte
no quiero nombres.  
Tengo al Caroní en el horizonte
y a ti en la espalda
Me siento repleta. 

Tuesday, October 13, 2015

Pasa

*
Pasa todo en este rincón cuando no estás. Se confunden los tiempos, se pierden las rutas y todo naufraga buscando cada extremo de tus labios en el ensanchado de tu sonrisa inmensa, esa que a veces es como un río en su cauce, y otra, un camino sin retorno. 
*

Thursday, July 16, 2015

En cada línea

No contemplo otra costa sin tu aliento. Me estoy perdiendo en los perfiles de tu barba, en la complicidad de tus manos, en cada murmullo a la orilla de mis cabellos. Eres un desatino de la tercera década, un compendio de temblores, el llanto puertas adentro después de la explosión. Te estoy diciendo que se me está yendo la fuerza, que no hay sutilidad en cada palpito y que en el borde de tus dedos, que simulan un precipicio, me contengo para no claudicar. 

Estoy perdiendo mi nombre entre cada línea. Completo esta frase en cada inciso. No hay respiro. Pienso en la punta de tu nariz, en los centímetros que la separan de estos hombros y nada vale. Me desgarra.  No sé expresarme de otro modo. ¿Tú puedes?

Diciembre 2013

Esa sensación de que todo pasa


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                                                                                                                                 Marguerite Duras.

Friday, July 03, 2015

Tengo ganas

Tengo ganas de escribirte a páginas enteras. Congelar mis pupilas mientras te contemplo, en la distancia, todas tus maneras de parecer. Es un ruido, una chicharra tormentosa, cualquier cosa menos silencio y yo celebro este escándalo con cortina de Bunbury. No quiero callarme. Mi lengua es todo menos esta quietud de la última década. Deseo moverme, escandalizar mis razones, objetar cada paso. No quiero otra cosa que lanzarme a este grito. Esto es una premonición, la cola del ciclo, la desgracia con ventanas. Cualquier cosa. De verdad. Menos este blanco que no pretendo. Pido rayar cada página, tensar esta cuerda.  

Thursday, January 01, 2015

Día 1


No he hecho mis resoluciones de fin de año y quizá no las tenga a tiempo, pero he decidido retomar este espacio como un ejercicio contra el olvido.

 Hoy fui a ver Fuera del Aire, un documental sobre los últimos días del programa de Luis Chataing en Televen que, como es costumbre en la última década en Venezuela, salió de la pantalla por incomodar al poder como otros tantos espacios censurados en los medios de comunicación venezolanos. 

Resultó ser un buen ejercicio para dejar constancia de lo que vamos viviendo. Así que aquí vuelvo otra vez, contra la inercia, como un reto a la memoria, como cada tanto pero esta vez y como pocas veces, con otra voz.

¡Allá vamos!  


Friday, September 19, 2014

Con mi silencio

Te quiero
Como el ocaso abraza al atardecer
Como el rumor de la brisa a las hojas al caer
Como este puñado de palabras simples... al pronunciarse.
Te quiero silente y taciturno
Como extraña el papel a la tinta
Como acampan las ideas
En esta sala de redacción
Te quiero inagotable
Como la ansiedad del diálogo perdido
Como el capricho convulso
Como el país anhela el reencuentro
Como yo deseo tu ruido
Te quiero de tantas veces
Cómplice y pícaro
No dejes que de tanto en tanto
Te apague con mi silencio.
Febrero, 2014

Ciertos deseos

He venido aquí desde otras latitudes y mi libertad parece que nace en el espacio entre la palma de tus manos y mis caderas. En mi...