Monday, January 01, 2018

Voy

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No me siento absuelta, ni definitiva. Cada día ha sido como un tropel de asuntos pendientes atornillándome, como aquellos días previos al viaje. He querido hundirme mil veces porque ha sido la cara más visible de mis miedos, como asumo se sienten quienes asisten a escuchar lo que pensaron serían sus minutos finales. 
Y los tengo, a los miedos, dos o tres, multiplicados y muchas veces diluidos entre decenas de listas en una agenda que nunca cumplo.
Quisiera definir mejor estos viajes, pero no lo sé. Es una mañana de esas en la que amanece más temprano y he escrito esto por partes, fragmentariamente como – parece – hacen sido mis últimos 17 meses. Podría llenar páginas enteras como un collage . Es una de esas mañanas en las que amanece con flojera. El sol apenas calienta llegado al mediodía en este sur.  
La mañana es una resaca de ideas sueltas sobre el presente. También sobre el futuro que aparece como flotando sin conectarse. Es la embriaguez del 5 de enero, otro cinco de enero que simula un final. 

Enero 2017

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