Wednesday, January 31, 2007

Nosotras somos una orquesta de quejas. Un chillido a veces, un minúsculo susurro y a veces, muy a veces, un escándalo en los pasillos del supermercado. Generalmente una fanfarronería frente a la escasez del azúcar, uno que otro vacilón con el muchacho que no quiere sacar la Montalban o te quiere vender la Trapiche a cuatro mil bolívares. Constantemente una costumbre a la escasez de pollo, que vale menos el kilo de lagarto sin hueso que la palomita que te quieren vender en 25 mil bolívares. En otras, somos un manojo de arpías en la cola de la leche, porque no te calas comprar la Juanita, ni la Abuelita, ni otras marcas más de harina con azúcar. Quieres La Campesina, entonces te toca tejerte a labia con el dueño del local, negociar, negociar para en fin de cuentas hacer un buen tetero o un buen café con leche. También nos toca ser tradición de avenidas sin luces, ahora de avenidas con luces energéticas. También nos toca hacernos tradición en eso, pero quizás no dure. No dura porque la tradición necesita de constancia y eso se nos hace muy difícil. En cambio sí somos tradición en calles oscuras, en carritos chocones, en semáforos que no funcionan a lo largo de toda una avenida y en ausencia de fiscal. Ni fiscal, ni patrulla, ni muñequitos con caballos, ni con sombreritos de policías, nada. Pero nos encanta, nos encanta porque somos sede de la Copa América, no hay relación, pero… exacto, ésa es la idea. También es un hábito los pequeños indígenas haciendo malabares en los semáforos, semáforos turísticos podríamos llamarlos. En ello somos pioneros y nos da orgullo. Nosotras somos, tú y yo pues, somos un manojo de pasividad exacerbada con gritos debajo de la tierra.

3 comments:

  1. Se ha hecho hábito no dar colas porque te puede matar la ancianita que está subiendo la calle empinada, no ella (o quizás sí)pero a lo mejor es un señuelo y detrás hay 3 malandros armados. 3 niños malandros.
    Se ha hecho hábito andar en carro y llegar a casa, si llegas, con tortícolis, de tanto mirar a los lados para ver si te siguen para robarte o matarte.
    Se ha hecho hábito cambiar oro por plata o mejor aún, por plástico plateado.
    Se ha hecho hábito pensar, cuándo alguien te dice algo amable, "qué será lo que le pasa a éste?"... es sospechoso hasta que se pruebe lo contrario.
    Se ha hecho hábito construir nuestra propia cárcel.
    Serán reversibles?
    Qué bien escribes, Clavel. Me gusta tu blog.

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  2. Digo como mi nodriza esa mdtorres
    escribes muy bien, me gusta tu blog
    yo, no me acostumbro a nada pues de tanto acostumbrarme se me ha quedado la vida en pedacitos esparcida por allí en las costumbres.
    me vine a laIsla, y por allí, hace un tiempo escribí: pobre de aquél que se acostumbre al mar, el mar siempre debe ser una sorpresa.
    pero te digo más, en un país así, nadie se acostumbra a nada, porque no somos recolectores de historia, porque el pasado se borra de un plumazo, porque el paisaje te lo arrancan de un bombazo,
    Así que soos sobrevivientes, tal vez los últimos, de un país que se está hundiendo, como el Titanic, o el peñero del que me trae los mejillones, y ya ni queremos gritar, porque el sonido del mar apaga nuestras palabras

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  3. Hola Nelke: Me siento totalmente identificada. Además de La fumatrice, creé un blog www.unanocheentreloscaballos.blogspot.com. Te invito a participar. Bienvenido. Besos,
    mc

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