Sunday, October 14, 2007

En un bostezo quedamos atrapados, allí dejé mi lengua y las cosas que no sabía que podía hacer con las uñas, ni con los dedos de los pies. Ahora, cual navíos sin brújulas merecemos estar distantes en otros puntos pensando que falta mucho para encontrarnos antes que pasen las manadas de silencios, que apabullan, que hacen lagunas profundas a la orilla de la playa, donde arriban las distancias, incluso esas maneras de conocerte primero antes de hallarme indefensa.


Y que esta tarde de bostezos tiene la forma de las bolas de cristal, con la paciencia que tiene el que ve acercarse la barca con un poquito de otras tierras o con otro nombre para esta ciudad, que no es de papel y merece las luces de las copas en el cristal, también la cavidad del cuerpo pretendiendo ser una hamaca, un hostal para los perros sin dueño, para los que no se cansan de soñar.

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