Sunday, November 25, 2007

Silencio

La olla de presión está prendida, y las caraotas listas. El aire acondicionado bate sus abanicos y produce ese silencio acartonado de las habitaciones con frío. Huele a frijol y a tocineta. La radio no está sintonizada, se escucha lejana pero con suficiente presencia los vicios de la publicidad. La televisión está prendida todo el día, pasea por los canales, realiza zapping casi por inercia, y es una feria de discursos, un bazar de política. El Bob Esponja en el nuevo capítulo. El rey de las Playboy en su casa lujosa. Dudamel homenajeado en el 8. Los consejos de los gorditos en el canal 4. El mundo en alerta y que termina en Globovisión. Ya casi no hay silencio, decía mi tío. Y de verdad, el silencio está muriendo.

Los muros intentan modelar las decisiones, explotan en consignas y en colores todos los días. El país intenta reducirse a dos opciones, simular lo perfecto en los dos extremos de los casos. Los pregoneros predicen el día, la calle es violenta en el alarido de los autos. El sol es un amigo inclemente, dentro de los vidrios de cada carro hay un mundo con sistema de rotación único. Los diarios se venden por tragedias o por las mejores predicciones, el semáforo está dañado y recurrimos al código natural de cedernos terreno. Pase usted, paso yo, todos pasamos. Mi tío Pepe decía que era difícil encontrar el silencio, y es verdad, hace tiempo que lo estamos perdiendo.

Suena el teléfono cada 6 minutos. Tiempo suficiente para que otro recuerde la extensión de la oficina. Huele a café a las tres de la tarde, un chorro marrón llena la cafetera. La puerta es un vaivén del cual entran y salen peticiones. Celebramos el cumpleaños, parodiamos el día, lloran los reprobados, piden caramelo, hay que hacer té, mientras, sigue sonando el teléfono. La pantalla es una tarea fija, una deuda pendiente con el trabajo. El msn titirita, reclama atención, y a la bandeja de entrada arriban presentaciones, cadenas de amor, de paz, de la virgen y de niños extraviados. Si miras por la ventana, el exterior parece callado. Pepe decía que el silencio no está afuera, que hay que callar para uno escucharse. Y no es verdad, hay que mandar a callar con nuestro silencio, ése, el que producen las burbujitas en nuestras venas.

2 comments:

  1. cronicas para empezar a quemas las casas.

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  2. buen punto, parece q olvidamos cómo es el silencio!

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