Monday, April 11, 2011

La indignación de los Warao de Cambalache tiene raíces profundas



Artículo del Grupo Cambalache, al servicio de la comunidad Warao


Se expresa ahora por el entierro de los dos niños bajo la mata de mango al lado de su casa, porque nunca se ha llegado a este extremo de negación de un trato humano.

Sin embargo la indignación tiene raíces más profundas. Se sienten burlados, no sólo por un funcionario que cumple con su trabajo en la alcaldía, porque este actúa según lineamientos. Se sienten burlados por una cultura de engaño, que se impone por la forma de solventar un problema del momento como algo normal: la negación de una vida digna para los indígenas.

El silencio, después del entierro ilegal de los dos niños, es una muestra más de no tener una política para los indígenas. Parece que los indígenas en la ciudad no existen.

Ahora. Nadie obliga a tener una política sana frente a los indígenas. Solo los indígenas tendrán que seguir mostrando su dignidad como una lucha para conseguir un trato humano de nosotros, los no indígenas. La búsqueda es una abertura hacia una política de entendimiento.

Hasta ahora, con la nueva constitución, la existencia legal de los indígenas es aceptado, pero no sus derechos como pueblos originarios. Sus derechos forman parte de una constitución criolla, y son expresados en una cultura criolla. Llega al extremo, que tienen que organizarse como los criollos para obtener beneficios de alimentos, de implementos para la pesca, incluso tienen que hablar castellano. Su cultura no es expresada en una lengua escrita, pero son vistos como analfabetos y sometidos a cursos de castellano. O sea son sometidos a criterios criollos para poder convivir con los criollos. Hace poco un criollo tenia que firmar para la directiva de una asociación indígena de los WARAO de Cambalache para tener legalizada su organización, pero ninguno sabia leer, ni escribir. No sabe lo que dice el documento, ni tampoco conocen las normas que condicionan el funcionamiento de tal organización. Sencillamente era condición para obtener un motor de pesca ofrecido por un candidato, que después salió a ser gobernador.

Todas estas “condiciones” de convivencia son impuestas desde hace ya muchos siglos, y continúan siendo impuestos. Los indígenas nunca aciertan, porque no conocen estas condiciones. Y esto da rabia e indignación. Siempre se sienten burlados, porque su cultura, costumbres y normas de convivencias les son negadas y lleva a un trato muchas veces con desprecio. Tienen que dejar de ser indígena, y punto. Y no pueden.

Los WARAO de Cambalache se cansan de este juego y sobre todo les toca la peor parte del juego: vivir de la basura de los criollos.

Hace un par de meses algunos políticos de Puerto Ordaz reclamaban sobre el humo, que produce el basurero de la ciudad. Era según ellos “insoportable” y “un gran daño a la salud de la ciudadanía”. Nadie hablo de los indígenas Warao, que ya 20 años diariamente viven en este basurero buscando su sustento. Efectivamente esta situación del humo, contaminación y podredumbre en el ambiente, contamina y afecta la salud seriamente. Pero da indignación que políticos criollos a 5 kilómetros se preocupan de la salud de la ciudadanía por el humo y no dicen nada sobre estos indígenas. La existencia de los indígenas WARAO en la basura es negado en la practica y esto no suple un capitulo en la constitución.

Es un gran escándalo, que a los WARAO de Cambalache sólo les ofrecemos basura. Es inhumano e inmoral. La pregunta: ¿Por qué ellos tienen que vivir de la basura, vivir en ranchos improvisados sin ni un mínimo de higiene, mientras que nosotros vivimos en casas con protección contra sol y lluvia, etc. sigue siendo un cuestionamiento ético, a lo que nadie puede escapar, ni los políticos, ni los religiosos.

Aquí no vale ideología, ni política, ni religión. Es ética. Todo discurso queda en el aire como viento, mientras seguimos aceptando eso.

El Grupo Cambalache, que ya tiene más de 10 años en busca de mejores condiciones de vida y trato con la comunidad, apoya firmemente la protesta de la comunidad WARAO de Cambalache. Estamos tan indignados como ellos, compartimos su dolor diariamente y exigimos una abertura de diálogo que permita una convivencia humana con justicia social y no de imposición y rechazo. Nuestros hermanos quieren un trato de hermano: démoslo.

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