Wednesday, August 09, 2006


Se habló mucho de los pobres y tan poco de nuestra pobreza


5 comments:

  1. Caracas es una ciudad que está saturada de imágenes y de color, y la contaminación visual es de por sí un hecho visible; son muchos los que piensan hoy en día en una ciudad sin avisos; sin vallas, sin pancartas, sin avisos comerciales, sin luces de colores ni neones; quizás influenciados por los nuevos pensamientos pseudorevolucionarios de quienes pretenden emparentarnos con Cuba y con su régimen político... “Si en Cuba no hay avisos comerciales ni luces de neón, entonces eso es un ejemplo digno a seguir”; opinan algunos inconscientes. Personalmente pienso que es un grave error el eliminar toda la propaganda en los bilbords caraqueños, porque esta propaganda es parte de la personalidad de la ciudad; quizás eso sí, ser más cuidadosos con la calidad del diseño de algunas de ellas; Ocuparnos de la calidad y contenido pero no eliminarlas... ¿Qué sería de la ciudad de las Vegas sin sus neones?, Indiscutiblemente que se convertiría en otra cosa; y de seguro más gris y triste; con Caracas pasaría otro tanto.

    Con lo que sí estoy de acuerdo es con la eliminación del rancherío, las barracas, los barrios y el cinturón de miseria... no solo de esta ciudad, sino de todas las ciudades con el mismo problema en Latinoamérica; Ya que hay mucha gente que es víctima de una muy mala distribución de las ganancias en nuestros países.

    Con fines politiqueros, pseudo democráticos y muy populistas-populacheros, se ha permitido la multiplicación de estas casas inhumanas, sin servicios de aguas blancas ni de aguas negras y sin electricidad; barriadas que van tomando rápidamente las montañas Caraqueñas, desforestándolas y convirtiéndolas en verdaderas junglas de ranchos, habitados por gente humilde provenientes del interior del País; campesinos, obreros, desempleados, hombres rurales y representantes de una que otra etnia; que esperan progresar en sus vidas con trabajos conseguidos en la capital de la República, o que están a la espera de superarse en la vida por la cercanía de sus casas a las posibles fuentes de trabajo que podría ofrecerle una gran ciudad como Caracas; pero junto a estos ciudadanos humildes también viven y proliferan los maleantes, ladrones, asaltantes, asesinos, violadores y traficantes de drogas.

    Ver a las montañas sin estos ranchos y caseríos, devolverle a las montañas y a la ciudad su verdor, sin duda sería la mayor contribución que se podría hacer al paisaje visual. Esto no tendría entonces que ser una utopía, si la gente que tiene el poder, los gobernantes y la acción ciudadana, reubicaran a todas estas personas en espacios más dignos; con hospitales, escuelas para sus hijos y con centros deportivos y culturales. A algunos regresándolos a sus pueblos de origen, consiguiéndoles o creándoles fuentes de trabajo y l mejorarandoles su condición de vida. Luego se demolerían los caseríos, se reforestarían los bosques y se declararían todas las montañas caraqueñas junto al majestuoso Ávila, como "Parques Nacionales", prohibiendo entonces la construcción de viviendas en ellas; Haciendo así una verdadera profilaxia del paisaje.

    ReplyDelete
  2. This comment has been removed by a blog administrator.

    ReplyDelete
  3. Es que la pobreza tiene tantas ramas....

    saludos, te leo
    gracias por tus comments.

    ReplyDelete
  4. Me gusta la frase. Tiene connotaciones teológicas. Tal cual parece una premisa franciscana. Y de ser así, qué tanto.

    ReplyDelete
  5. Reflexiva esa frase... yo por lo menos no la veo desde el punto de vista economico (ya se habló mucho de eso no?), la pobreza existe en tantas cosas, pero mejor dejarlo asi...

    Saludos!

    ReplyDelete