Thursday, November 09, 2006

Era un bacanal criollo con vallenato y lenguas ancestrales

Llegar allí fue difícil, quizás una especie de fanatismo periodístico y espíritu quijotesco. Suponía ser desconocido en una cultura que poco a poco estigmatizó a los criollos y ha hecho de los nativos las victimas de una colonización, que aun después de 514 años no dejan de sentir. Algunos por un chip con marca Síragon y en otros por una historia que habla por sí misma.

El Orinoco, intoxicado de mineral, recibe en sus anchas como tablero de batalla naval. Caminos de barro explican el camino, mientras gente que viene, a paso lento, se detienen en observar. No hay manera de no ser un ente extraño, un explotador de su tierra y de su pobreza. Pobreza de techos que se aguantan en bolsas y de una tierra que no da frutos después de la quema.

Se descubre entonces un rincón de venas profundas. Un territorio pequeño, superlativo de una ciudad que heredó los vicios más populares de sublevar las penas. Una hipérbole de sentimientos maximizados en espacio de segundos. Puede que la intensidad de un éxtasis que explota desde lo más mísero hasta lo más grandioso.

Patricio es el capitán - o era hasta que las corrientes revolucionarias escogieran a Antonio - Porque eso sí, nadie puede negar que la revolución ha llegado a muchos sinfines, sólo que en muchos casos para engrandecer en desgracia. Para colocar nombres a las cosas, es decir, “usted es un explotado” “usted es victima del imperialismo” “usted es un excluido” “usted es un mísero del que nadie se compadeció”. En resumen: “Usted sigue siendo eso mismo, y estamos para recordárselo. Atte. Ministerio de Desarrollo Social”.

Bueno, quedé en que Patricio - para aquel entonces - era el jefe o capitán, como le llaman los waraos. Un hombre gigante en sabiduría, enorgullecido y conocedor de su historia. No dudó en contar como llegó en curiara desde Delta Amacuro, desde los caños hasta Cambalache. Se embarcó con sus 5 hijos y mujer en una curiara que construyó él mismo. Fueron noches terribles – cuenta Patricio. Recuerda la primera noche en tierra por un frío entumecedor y una tormenta que caía despiadada sobre las bolsas que los cubrían.

Patricio describe con claridad los problemas de la comunidad. En síntesis: sida, droga, alcoholismo, violencia doméstica, desempleo, desnutrición, altas tasas de natalidad y mortalidad. Hablamos de una población de no más de 300 habitantes, donde en promedio un niño muere cada semana por desnutrición.

Se pinta con distintas paletas en Cambalache. El cielo amanece despampanante con el matiz carmesí que sólo el mineral de hierro sabe dar, colinda hermoso y contaminado con el río. Se despierta el día. Las mujeres tejen el moriche, los hombres caminan hacia el basurero en busca de cobre y aluminio, los niños simplemente esperan a la maestra que a veces llega y otras no. Pero un stand de la Onidex y del CNE no falta en tiempos como estos.

Entonces Jacinto – embriagado - me pregunta a qué vine, si a ganar dinero con su pobreza o a hacer turismo. Me hace prometerle que volveré, que ayudaría y que no dejaría de visitarlos, anota mi número de teléfono enorgullecido porque ha aprendido en Misión Robinsón.

Era un bacanal criollo con vallenato y lenguas ancestrales la última vez que fui. Ana peleaba con Antonio a las manos, cabellos y pies, mientras que las 150 personas rodeaban a la pareja que se ahogaba en llanto, en alcohol y golpes. Recuerdo el frío intenso que sentí y el miedo que me paralizó. Aquello prometía convertirse en una riña de todos para todos sin mucha salida de escape más que los criollos.

No ocurrió nada, nosotros salimos enteros, Ana con unas cuantas hebras menos de cabello y Antonio convencido de que no podría engañarla.

Fueron tiempos intensos, contemplativos, indignantes y sumamente sentimentales. Tiempos pactados en sonrisas a los que no he vuelto, por miedo a que en el transcurso se me desasgan las manos o simplemente se queden enterradas allí.

4 comments:

  1. Para escucharte y quedarse callado.

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  2. Exelente texto Nelke, pero queda una sin habla... Saludos.

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  3. jochen van agathos9:00 AM

    me ha impresionado,es la primera vez que leo algo así,me lo voy guardar,como a una pequeña joya.Tus palabras también me hacen ser consciente de las realidades tan distintas entre unos lugares y otros,pese a algunas semejanzas,son tantas las cosas que separan y tantas las que unen,y yo que parezco caminar por una sola perspectiva de la vida me pregunto si me estoy perdiendo algo que valga la pena,y así es,pero en seguida recuerdo que yo nunca me hago esa clase de preguntas,uno de otros tantos trucos que utilizo para lograr una atmosfera de felicidad o de dicha,como el de caminar un rato a la luz del dia o sonreir cada vez que cambio de ambiente o escuchar unicamente musica animada,lo que me hace perder toda la restante,aunque siempre me digo que es un precio justo a pagar,o como el del ancla,algo que te vincula directamente a una sensación en conreto,en mi caso siempre sensaciones positivas,por eso lo de la foto alusiva,una foto me recuerda a alguien o algo que cuando ocupa mis pensamientos me siento bien,como la de ahora o la anterior del atardecer, anclas para sensaciones de bienestar,casi cualquier cosa puede ser un ancla,también están las frases afirmativas,como las que aparecen por mi msn,aunque más importante que todo eso es la actitud o las metas,y otras cosas,estoy tan concentrado en mí que parece que me olvide del resto del mundo,sé que se pueden hacer las dos cosas,tal vez necesito más práctica,estoy en ello,yo camino por el lado luminoso de la vida,nuevamente me pregunto,estoy pagando un precio muy alto y otra vez respondo,estoy haciendolo bien,nos parecemos en tantas cosas y nos diferenciamos en otras tantas, tú eres un ser especial,parecida en algunas y a la vez muy distinta ,a mi y a todo,y tus palabras lo demuestran constantemente.

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  4. Me gustó mucho. Me llevaste allí contigo, conocí a esa gente, me quise ir.

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