Thursday, December 11, 2008

1,2,3

Cada hebra cubre con delicadeza centímetro a centímetro de su espalda, como una cobija café decorando una cama sin estrenar. De pronto no existe otra cosa que esa cobija cabellera adornando el marco de su rostro, tatuando su espalda, vistiendo sus hombros, está de frente a Rafael esperando lo propio. Coquetea con las caderas, con los gestos de sus labios, con el contoneo de sus pupilas vigilando de derecha a izquierda y viceversa. Es coqueta. Más que coqueta necesita de Rafa. No es suficiente el juego de caderas con la mirada. A Clarissa no le queda otra que flexionar su tronco, tocar con sus manos los dedos de sus pies, levantar la mirada y sonreír. Sí, sonreír descaradamente, con el cinismo propio de las perras en celo. Rafael no se inmuta. No le importa, este día es un paréntesis en una oración subordinada. Un agregado de un agregado con escaso verbo. Entonces Clarissa quiebra el espacio vital, cae sobre Rafael y olvida la sintaxis de su cuerpo. Reordena sus deseos en la cúspide de Rafael y quiere, y ama, y llora, y odia, y lo deja, y lo utiliza como a cualquier capricho.

5 comments:

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  2. Que texto tan curioso: parece un cuento pero, si lo lees varias veces, más bien parece una sinopsis de algo que se empieza a formar. ¿Qué será?

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  3. Anonymous2:16 PM

    Nèstor, eres tú?

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  4. excelente, estamos a su orden en la Revista Digital Guia Guayana que puede ver a traves del site

    www.guiaguayana.com.ve

    exitos

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